El Prejuicio de la Piel Tintada y anillada: Una Mirada a la Ignorancia de la Juventud

En un mundo donde la diversidad y la inclusión se han convertido en pilares fundamentales de nuestra sociedad, es sorprendente y, francamente, desalentador encontrar a jóvenes que aún se aferran a nociones arcaicas y prejuiciosas sobre la apariencia personal.

¿Por qué decimos esto? Mira el siguiente vídeo…

He alucinado en colores al ver como esta chica, una cliente que ha ido a ponerse un piercing, despotricaba sobre aquellos que llevan tatuajes y piercings en abundancia. Sus palabras destilaban ignorancia y un aire de superioridad que, sinceramente, me ha dejado perplejo.


¿La gente llena de tattoos o piercings te parece grotesca?

Como si su opinión fuera la única válida en el universo…

Pero, ¿qué hay de grotesco en expresarse a través del arte en la piel? ¿Qué hay de grotesco en llevar en el cuerpo historias, recuerdos y significados que quizás solo el portador comprenda? Lo grotesco, querida joven, es tu incapacidad para ver más allá de tu burbuja de prejuicios.

La joven afirma que solo aquellos con mucho dinero pueden permitirse el lujo de lucir tatuajes y piercings sin ser juzgados. ¡Vaya lógica! Como si el arte en la piel fuera un indicador de la cuenta bancaria de alguien. Y, aún si lo fuera, ¿quién es ella para decidir quién merece o no un «gran empleo» basándose en su apariencia?


¿Tendría que ser una mentalidad obsoleta?

Es lamentable que, en pleno siglo XXI, todavía haya personas que midan el valor y las capacidades de alguien por la cantidad de tinta en su piel o el número de piercings en su cuerpo. Es una mentalidad obsoleta que no tendría que tener cabida en nuestra sociedad supuestamente moderna y progresista.

Pero, ¿saben qué es lo más irónico de todo? Que esta joven, que critica con tanta vehemencia a los tatuados o anillados “en exceso”, estaba en un estudio de tatuajes. Mientras despreciaba a aquellos que llevan su arte con orgullo, ella misma buscaba adornar su cuerpo con un piercing. ¿Doble moral, quizás?

Dicha doble moral, personalmente, me entristece por si misma. Pero más aún cuando lo veo en gente joven.

Espero que esta joven, y todos aquellos que piensan como ella, algún día se den cuenta de la estrechez de su mentalidad. Que entiendan que la verdadera belleza y el verdadero valor de una persona no se miden por su apariencia, sino por su carácter, su integridad y su capacidad para respetar y valorar a los demás, independientemente de cómo luzcan por fuera. La verdadera grotesquedad no está en la piel tintada, sino en la mente cerrada.


¿Realidad o fake?

Sinceramente, la primera opinión que me ha venido a la cabeza es que este vídeo fuese un “fake”, un montaje entre la anilladora y la cliente para hacer un vídeo viral, cosa que ha conseguido, logrando millones de visitas.

Pero, sea fake o no, la realidad es que hoy en día siguen habiendo prejuicios entre la gente joven. ¡Qué pena!

Y tú… ¿Qué opinas?

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